jueves, 29 de octubre de 2009

The Haunting (1963)

(El Embrujo)
Dirigida por Robert Wise
Escrita por Nelson Gidding
Con Julie Harris y Richard Johnson
Música de Humphrey Searle
MGM
Estados Unidos, 1963
112 minutos

"An evil old house, the kind some people call haunted, is like an undiscovered country waiting to be explored.
Hill House had stood for 90 years and might stand for 90 more.
Silence lay steadily against the wood and stone of Hill House, and whatever walked there... walked alone."

Así comienza, estimados lectores, esta película basada en la novela "The Haunting of Hill House" de Shirley Jackson; con toda seguridad una de las mejores, si no es que la mejor pelíucula de casas embrujadas jamás hecha. Lúgubre, intensa, profunda; The Haunting es un ejercicio narrativo de primer nivel, en el que todos los elementos tradicionales del cuento gótico de terror confluyen para crear una pieza inolvidable. Con una fotografía impresionante, una calidad actoral/directiva impecable y un muy sutil manejo del elemento sobrenatural, The Haunting logra construir una atmósfera que pocas películas han logrado, por lo que no es de extrañar que aún hoy esta producción de los 60's siga sorprendiendo.

¿La historia? Muy sencilla. Un antropólogo (Richard Johnson), con un enorme interés en la parapsicología, decide investigar la famosa Hill House en busca de alguna pista que pueda conducrilo al entendimiento del más allá; para lo que se vale de un grupo de personas que se han visto afectadas o involucradas de alguna manera con fenómenos paranormales; creyendo que estos potenciarán la actividad parapsicológica de la lúgubre casona. Así es, muchas veces las buenas películas de terror se van a lo básico. Sin embargo, lo que separa a The Haunting de otras producciones es el nivel de profundidad al que está trabajada. La psicología de los personajes está construida de manera tal que, además de que es imposible no involucrarse en la historia, hace que todo sea mucho más creíble, le da a la totalidad de la obra otra dimensión por completo. Y estos personajes van encajando, como engranes, en la máquina de la película; desatando algo que, una vez que comienza, es imposible detener: bienvenido, mundo de lo paranormal. Agreguemos a la mezcla la fotografía y el diseño de arte, que nos entregan tomas y encuadres de una potencia extraordinaria; uno no puede dejar de ver periféricamente, esperando a ver algo en el rabillo del ojo, completamente perturbador. La luz adquiere un papel narrativo clave; el manejo del claroscuro y el alto contraste es primordial para crear la atmósfera que le es esencial a esta película. Todo esto sin mencionar todo el lore paranormal del que se vale The Haunting, entregando todo lo que uno esperaría encontrar en un buen cuento de fantasmas, como la introducción narrada que reproduje al principio de esta entrada y que es más que suficiente para ponerte en el mood indicado.

Al avanzar este blog tal vez noten, estimados lectores, mi preferencia por este tipo de historias. Dentro del género de terror, los cuentos sobrenaturales son los que más me atraen, por razones que no son todas de índole personal: las buenas historias sobrenaturales son mucho más difíciles de construir, tienen menos posibilidades de valerse de grotesquerías y emociones baratas y, en general, suelen tener un mayor grado de interés. Puedo decir, sin duda alguna, que The Haunting es un excelente exponente de estas virtudes. Si están buscando una buena película del más allá, este es un muy buen lugar para empezar. Adéntrense en Hill House, exploren sus misterios y descubran qué es eso que camina solo dentro de sus muros... si se atreven (muahahahahha!).

En fin, la influencia de esta película fue grandísima en la narrativa tradicional de terror en el celuloide. Desde el muy mal remake de 1999 con Catherine Zeta Jones y Liam Neeson hasta la Rose Red de Stephen King (un extraordinario homenaje tanto a la película como al material original, la novela de Shirley Jackson), The Haunting ha embrujado las pantallas con su sello desde que vió la luz. Esta, amigos míos, es una de esas películas que no se pueden morir sin ver, y por ser verdaderamente imprescindible, ¡Susto! y aparte le otorga 5 bien merecidos diablos:


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